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Crisis en Europa: ¿qué pasará en 2011?


La Eurozona vivió un año difícil en el plano económico, con una crisis de la deuda soberana que la obligó a aprobar los rescates financieros de Grecia e Irlanda, y a armarse de medidas inauditas ante la amenaza de un contagio a otros países miembros, como Portugal y España. ¿Qué pasará en el continente el año próximo?
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Una mujer entra a una tienda que ofrece descuentos en Dublín - AP
Los líderes europeos cerraron el año con la promesa de "hacer todo lo necesario para garantizar la estabilidad" de la moneda única, en una cumbre a mediados de mes en Bruselas, en la que acordaron crear un fondo permanente de rescate para los países en apuros de la zona euro a partir de 2013.

Esta fue la última de una serie de decisiones orientadas a construir unas defensas suficientemente sólidas para asegurar el futuro del euro. Desde 2008, la crisis golpeó ininterrumpidamente al Viejo Continente.

Primero fue bancaria y financiera, importada de Estados Unidos tras la quiebra de Lehman Brothers; después fue económica, con la mayor recesión jamás conocida desde 1945; y presupuestaria y social este año, con la escalada de los déficits públicos, que obligaron a la Eurozona a ajustarse el cinturón.

RESCATE FINANCIERO

La austeridad rige sobre todo en Grecia e Irlanda, con una reducción de las prestaciones sociales, una baja de los sueldos de los funcionarios y un alza de los impuestos.

Es el precio que deben pagar por recurrir este año a una ayuda financiera de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI): 110.000 millones de euros en préstamos aprobados en mayo para Atenas y 85.000 millones de euros en noviembre para Dublín.

Más allá de que los rescates de los bancos pesan en las arcas públicas, los países europeos recogen ahora los frutos de treinta años de crecimiento gradual de su deuda desde los años 1970 hasta el fin del período dorado de fuerte crecimiento.

Después de financiarse a crédito, viviendo por encima de sus posibilidades, "los mercados vieron el final del recreo" para los europeos, explicó un diplomático en Bruselas. Para evitar su estallido, la Eurozona inició su metamorfosis, llamada a acabar con las lagunas que arrastra desde su nacimiento en 1999.

Un fondo de rescate temporal de 440.000 millones de euros fue creado en mayo para ayudar a los países en apuros. Este instrumento será reemplazado por un mecanismo permanente, gracias a una modificación del texto fundamental europeo conocido como el Tratado de Lisboa.

A los fondos disponibles se le suman 250.000 millones de euros del FMI y otros 60.000 millones de la Comisión Europea.


La disciplina presupuestaria común también se endurecerá. A partir de 2011, los países europeos deberán someter a Bruselas sus proyectos de presupuestos nacionales antes de la adopción en sus parlamentos.


UNA AMENAZA LATENTE

Pese a las reformas, la crisis de la deuda seguirá dando coletazos en 2011, según los expertos. Países como Portugal y España, cuya capacidad para enderezar sus finanzas públicas es cuestionada por los inversores, podrían verse forzados a pedir un rescate si el costo de su financiación en los mercados sigue escalando.

En los próximos meses, miles de euros de deuda pública de los países más frágiles de la zona euro saldrán a la venta en los mercados. "Si no aparecen compradores por arte de magia con intereses asequibles", los bonos serán "adquiridos por el Banco Central Europeo o a través de algún mecanismo de la UE" o bien "podríamos asistir a múltiples suspensiones de pagos", previno Peter Boone, el investigador asociado de la London School of Economics.

Riesgo de otra crisis mundial: analistas

BERLÍN (Notimex) — Economistas alemanes coincidieron en que el mundo se encuentra al borde de una nueva crisis y que además la presente coyuntura estaba anunciada desde hace tiempo sin que se hiciera lo suficiente para evitarla.
"Tal y como lo hemos visto en la gran crisis económica, los mercados financieros con sus decisiones a veces erráticas están en condición de arrastrar en la caída a la economía mundial", dijo en un artículo en el diario Handelsblatt el director del instituto alemán IZA, Klaus Zimmerman.
"Estamos exactamente al borde de una nueva crisis, especialmente porque el motor del crecimiento se hizo más débil. Por esta razón estamos obligados a la máxima atención", aseveró Zimmermann.
Ansgar Belke, director del Instituto Económico Alemán (DIW), uno de los principales independientes del país, coincidió con Zimmermann, al asegurar en entrevista con Handelsblatt que el planeta está amenazado por una nueva recesión.
"El mundo está más cerca de una recesión que antes", manifestó Belke en una entrevista que apareció en la edición on-line del diario financiero en el que se pronunciaba como el "lunes negro".
Belke consideró, sin embargo, que "la rebaja de la calificación de la deuda a Estados Unidos no fue inesperada y no se llegará a un shock de los mercados como después (del desplome) de Lehmann Brothers".
La medida de la agencia Standard & Poor's, de pasar los bonos de Estados Unidos del rango AAA al AA+, fue inevitable según este economista.
 "Los problemas estructurales de la economía estadounidense son demasiado grandes. Estados Unidos no tiene un modelo económico sostenible que pueda asegurar el mantenimiento del crecimiento en los próximos años (...), además las medidas de ahorro anunciadas -si se llegan a poner en marcha- no garantizan el éxito a la estabilización", aseveró.
Tanto por la crisis de las deudas soberanas en Europa como en Estados Unidos, según Zimmermann, "hay que reconocer que todos los problemas que nos atormentan ahora no son nuevos".
Agregó que el debate del endeudamiento estaba ampliamente anunciado, así como el riesgo de que las instituciones monetarias se dejen arrastrar en unas políticas de creciente inflación.
Según Zimmermann, el Banco Central Europeo, tal y como la Reserva Federal de Estados Unidos, apoya ahora una política de endeudamiento de los países, cuyas consecuencias para la inflación son de momento imprevisibles.